¿Tienes un propósito? Conviértelo en Objetivo.

Desde que descubrí el método SMART, no he dejado de usarlo. Se ha convertido en el filtro por el que paso todos mis propósitos profesionales y personales.

En un proceso de coaching, como en la vida,  resulta esencial definir aquello que queremos conseguir. Y no vale hacerlo de cualquier manera; ya que la forma en la que lo hagamos condicionará el proceso y los resultados.

“No es que no cumplamos nuestros objetivos, es que no los hemos definido ni planificado de la forma correcta”.

La importancia de la definición clara de objetivos y metas no solo nos acerca a su consecución, aumentando nuestras probabilidades de éxito, motivación y confianza,  sino que además nos ayuda a diferenciar si lo que queremos lograr se trata realmente de un objetivo o de un deseo.

El método SMART (inteligente en inglés) es el acrónimo que nos indica las pautas a seguir para una efectiva definición de objetivos. Señalar que no limitamos su uso a la clarificación del objetivo final; mediante la aplicación de este método estableceremos también los objetivos parciales y las metas. ¡Vamos a ello!

(S) Específico: el objetivo ha de ser específico y concreto, cuantos más detalles mejor. Hemos de poder visualizar nuestro objetivo sin dudas ni confusión. Huyamos de lo abstracto y de lo genérico. Lo específico nos impulsa a la acción, lo difuso nos mantiene estáticos. Preguntas útiles: ¿qué es lo que quiero conseguir? ¿qué me aportaría un mayor bienestar? ¿qué me gustaría lograr?

(M) Medible: ¿cómo sabrás si te estás acercando a tu objetivo?  Necesitamos un sistema para medir el cumplimiento de nuestro objetivo. El seguimiento cuantificable nos permitirá realizar ajustes, si es que fueran necesarios , de la estrategia, del plan de acción, e incluso de mi objetivo. Al medir mi objetivo tendré un indicador de mi éxito.

(A) Alcanzable: el objetivo ha de ser posible de conseguir, ha de resultar atractivo, desafiante, retador, pero no imposible. Una objetivo alcanzable nos motivará, uno inalcanzable nos desalentará antes de empezar. Si te planteas imposibles le abres la puerta a la frustración y a probables episodios de altos niveles de estrés.

(R) Realista, realizable: muy en línea con lo anterior, nuestro objetivo debe ajustarse a nuestra realidad. Esto se traduce en  conocer con qué capacidades, habilidades y recursos cuento, o voy a necesitar, para cumplir mi objetivo.  De la misma forma, me ayudará identificar y prever nuestras limitaciones y posibles obstáculos que puedan darse.

(T) Temporarizable: sin un plazo de tiempo, no tienes un objetivo, tienes un propósito. Hemos de acotar en el tiempo la ejecución de nuestros objetivos, sino estos se alargaran convirtiéndose en consumidores de energía (parásitos mentales) y en fuente de decepción.

Algunos ejemplos de objetivos SMART y de los que no lo son:

No son objetivos SMART:

  • Quiero adelgazar >> objetivo genérico, no indica plazo.
  • Quiero emprender mi propio proyecto profesional y ser un referente en mi sector en 3 semanas >> objetivo con escasa alcanzabilidad y realismo.
  • Quiero aumentar mis ventas >> falta especificación, indicadores de medición y plazo.

Sí son objetivos SMART:

  • Yo quiero perder 10 kilos en 5 meses, 2kilos por mes. Seguiré una dieta marcada por un nutricionista y haré deporte 3 días por semana, 1 hora al día.
  • Yo quiero emprender y ser un referente en mi sector en 18 meses.
  •  Yo quiero aumentar un 15% las ventas de mi producto X en 3 meses.

Si quieres dar un paso más, atiende a estos dos aspectos extra:

(E) Ecológico: a la hora de definir el objetivo tendremos en cuenta si el conseguirlo será beneficioso para mí, para mi entorno (pareja, familia, empresa, amigos…) y si está en línea con mis valores.

(R) Recompesa-resultados: visualiza que resultados obtendrás al cumplir tu objetivo:¿Qué habrás logrado? ¿qué beneficios obtendrás?  ¿cómo te sentirás? Atender a este último aspecto es esencial para mantener una motivación alta durante todo el proceso.

Últimas recomendaciones:

  • Plantea tu objetivo en positivo: el lenguaje es muy importante también a la hora de definirlo. Anota y focalízate en lo que quieres conseguir y no lo que quieres dejar atrás.
  • Define tu objetivo en primera persona y desde el presente, no rebusques en tu pasado situaciones similares ni compares. A día de hoy, tú y tu realidad son diferentes por lo que no obtendrás los mismos resultados que en el pasado.

Te propongo ahora que pienses en tu siguiente objetivo personal o profesional y que te animes a pasarle el SMART:  ¿Qué quieres conseguir? ¿En cuánto tiempo? ¿cómo lo vas a hacer?, ¿cómo medirás tu éxito?, ¿cómo te sentirás al lograr tu objetivo? ¿está en línea con tus valores? ¿qué cosas positivas te reportará a ti a tu entorno?

Si tienes cualquier consulta a la hora de aplicarlo, contáctame y te acompañaré en el apasionante proceso de consecución de tus objetivos.

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